OVNIS

Billy Meier, Suiza

OVNIS, “objetos voladores no identificados”… Sí, así es como se le suele identificar a uno de los acontecimientos que sigue llamando la atención en las personas que poblamos este planeta, y que ya no estamos en tiempos de llamarlos “no identificados”. Se tiene muy claro de que se trata. Podemos encontrar abundante información sobre estos acontecimientos, y aunque existen muchos “distractores” en los medios de comunicación, a estas alturas es imposible desmentir la existencia de seres de otros planetas que nos visitan constantemente.

Desde los años 50 hemos tenido valientes informadores, dispuestos a dar a conocer  sus testimonios. Dejamos un extracto de algunas entrevistas dadas en esos años:

“Bueno, incuestionablemente SE HA VENIDO HABLANDO MUCHO SOBRE “PLATILLOS VOLADORES”, desde hace ya muchos años. Precisamente, después de la Segunda Guerra Mundial, los diarios del mundo entero se dedicaron a propagar a los cuatro vientos, noticias diversas sobre los tales Platillos Voladores, sobre los OVNIS, para hablar más claro.

En aquélla ocasión yo dije, en forma enfática, que esos “discos voladores” eran Naves Cósmicas tripuladas por habitantes de otros mundos, y así di la noticia, en mi libro titulado “El Matrimonio Perfecto”, primera edición. Me queda, pues, la satisfacción de haber sido el primero en haber dado esa noticia al mundo. Las gentes no lo creyeron, se reían de mí y hasta me consideraron loco.

Sin embargo, aquí, allá, acullá y por todas partes, existen informaciones de gentes que han logrado ponerse en contacto directo con gentes de otros mundos. No quiero decir que el ciento por ciento de las noticias sobre Platillos Voladores, sea perfecta. Existe naturalmente, en las gentes, las costumbres titilescas: Sujetos que se ríen, echando a volar determinados globos iluminados, haciendo trucos, etc. Es obvio que “al lado de la luz, siempre están la tinieblas”. Siempre, dijéramos, “entre lo solemne y lo ridículo, no hay más que un paso”, sin embargo, no por eso pierde interés la cuestión de los Discos Voladores. Repito: “Entre lo sublime y lo ridículo, sí, no hay más que un paso”… Debemos, pues, tratar de eliminar lo ridículo y buscar las gentes serias, en esto de las Naves Cósmicas.

En el desierto de Nevada, Estados Unidos, el gran científico norteamericano Adamski se puso en contacto con unos AdamskiVenusinos que aterrizaron cerca al puesto donde él estaba haciendo sus investigaciones. Este científico de reconocido prestigio mundial pudo platicar ampliamente con dichos Venusinos.

En un país SurAmericano cuyo nombre no podemos mencionar, existe una sociedad científica compuesta por noventa y ocho sabios discípulos de Marconi. Estos sabios conviven con un grupo de Marcianos que normalmente aterrizan en dicha región.

Lo que más le molesta a los bribones, es que la cosa no se haga pública y que todo se haga tan en secreto. Nosotros les preguntamos a estos bribones si ellos son así tan inconscientes, como para regalarle una bomba de dinamita a un niño de tres años. ¿Que le sucedería a un niño que jugara con una bomba de dinamita?

Si a la humanidad se le regalaran los Platillos Voladores, podemos estar absolutamente seguros de que dichos Platillos serían utilizados para la guerra y entonces nadie sobre la faz de la tierra, podría estar seguro de su propia vida. Recordemos la velocidad que desarrollan estas Naves, el poder de elevarse o descender verticalmente, el poder de permanecer aparentemente quietas en el aire, etc., etc. Regalarle estas naves a la humanidad, seria como regalarle una bomba de dinamita a un niño para que jugara con ella.

A los señores bribones que tanto les disgusta el secreto, les aconsejamos tres cosas: Primera, Regenerarse. Segunda, una buena dosis de paciencia. Tercera, abandonar el concepto equivocado de considerarse los únicos habitantes del Cosmos.

¿nubes?En instantes en que me dirijo a ustedes, me viene a la memoria un caso muy curioso: Cierta tarde, en mi casa, en el Distrito Federal (que es la de ustedes, aquí entre paréntesis), escuché a Jacobo Zabludoski. Este hombre se reía sobre el Fenómeno Ovni, pues ustedes saben que es bastante escéptico en ese sentido; más bien, Pedro Ferriz se ha dedicado seriamente al estudio Fenómeno Ovni.

Terminada la intervención de Jacobo Zabludoski (riéndose y con palabritas escépticas sobre el Fenómeno Ovni), algunos amigos, presurosamente, me invitaron a que saliera a la calle cuanto antes.

Salí, y cuan grande fue mi asombro al ver, precisamente, a un OVNI volando casi, dijéramos, al ras del techo de la casa. Iba tan bajo, volando tan bajo que, todos los de la calle, todos los vecinos se quedaron asombrados; además, iba volando muy despacio. Si hubiera tenido en esos momentos una cámara fotográfica, me habría gustado haberlo fotografiado.

Lo más interesante es que aquellos vecinos se rieron entonces, ya no del Fenómeno Ovni, sino del escepticismo de Jacobo Zabludoski. El hecho aquél había sido contundente; tan contundente que lo que había afirmado antes Zabludoski en relación con el Ovni, quedo ridículo, espantosamente ridículo ante la realidad. Así que, en realidad, el Fenómeno Ovni es bastante inquietante…

En la República de El Salvador acaeció algo demasiado singular: Se dio el caso, por cierto bastante sensacional, de un ingeniero que fuera llevado al Planeta JÚPITER. Aquel ingeniero era escéptico en un ciento por ciento, no creía en estas cosas; y hallándose una noche en un parque de San Salvador, una Nave Cósmica aterrizó cerca de allí.

¿nubes?Algunos tripulantes descendieron de la nave y lo invitaron a entrar. Él, todavía escéptico, penetró en tal nave y a los pocos segundos vio, con asombro, que la Tierra quedaba abajo; y vio como se iba alejando a través del espacio, hasta que la Tierra, al fin, parecía una pequeña moneda en el infinito. Fue llevado este hombre, según afirma, en 30 minutos nada más, al planeta Júpiter. Asevera, en forma enfática, que en Júpiter encontró una poderosísima civilización. Lo invitaron a quedarse allí, y sin embargo, no quiso. Se limitó a decir que él regresaría al planeta Tierra, para poder contar a los Terrícolas algo de lo que vio; que le gustaría dar testimonio de que sí hay vida en otros mundos habitados.

Encontró allí, en Júpiter, a algunos Terrícolas que habían sido llevados de nuestro mundo, precisamente, para que conocieran a aquel planeta. Ellos no habían querido regresar al mundo Tierra, prefirieron quedarse en Júpiter.

El ingeniero aquél, escéptico, incrédulo y materialista en un ciento por ciento, cambió totalmente: Su materialismo se fue para abajo; ante los hechos tuvo que rendirse y reconocer que la Sabiduría del Universo es infinita.”

Extracto a entrevistas realizadas al V.M. Samael Aun Weor

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Descarga los libros Platillos voladores (1955), y Las Naves Cosmicas (1964), del V.M. Samael Aun Weor.

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Videos:

Aqui tienes un noticiario peruano con avistamiento de una flotilla de naves cósmicas:

Flotilla de naves en México:

Naves en Santiago de Chile:

Naves filmadas desde la estación espacial Atlantis orbitando nuestro planeta Tierra:

Documental sobre los Hermanos Mayores y las Naves Cosmicas.

(recomendamos verlo con navegador Mozilla Firefox)

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